jueves, 13 de agosto de 2009

PERSONAL






En Palabras Descalzas, contaba ayer, que no puedo escribir nada nuevo, y hoy sigo sin poder hacerlo.

No busco demasiadas razones, ya que se que volveré pronto a enloquecer frente a mi pc y seguir y seguir escribiendo, eternamente y hasta que me muera.

Desde que hace ya un poco mas de un año, la vida me puso junto a personas inolvidables, que me fueron llevando de la mano a hacer esto que hoy es una de las cosas mas importante para mí, he ido conociéndome, y ya sin desesperar en absoluto frente a nada, ni nadie, solo espero.

Musas?... o lo que sean, no me van a abandonar, solo descansan, tal vez como dijo mi compañero de blog, Rik, con el cual nos seguimos desde la primera hora, será "el descanso del guerrero".

Este post lo motiva Delivery con un comentario que dejó en la última entrada de Sociedad Conyugal, con el cual me conmovió (soy una llorona insoportable), entonces decidí compartir esto, lo que me anda pasando, en definitiva si bien es personal, todo mi blog lo es. Ya muchos han adivinado que estoy detrás de cada texto.

Escucho música, me hace bien, pongo el volumen bien alto, mientras lo permite el horario, y me voy como nube, ya le dije a mi amigo que me tire una soga si ve que me voy lejos, ya que hay algunos lugares a donde siempre querré volver.

Escucho ahora mismo este video que dejo. Me gusta Jon Secada, y particularmente esta vieja canción, que mas allá de la letra, a mi me pone para arriba.

Uff… ya vino a quejarse el primer vecino, es la psicóloga que tiene el consultorio justo frente a mi departamento… ok, ya bajo la música, solo un poco.

Un abarzo.

jueves, 6 de agosto de 2009

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No me provoques
puedo convertirme en una fiera.
Ser pleno veneno.
Desandar caricias
y oprimir tu cuello.
Puedo cambiar perdones
y caminar revanchas.
No me insultes,
No me engañes,
No me subestimes.

Se hombre,
que esta gata que te ronroneara
te enredará las patas,
y vestida para la ocasión
asistirá a tu funeral
para decirte adiós.

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viernes, 31 de julio de 2009

SOCIEDAD CONYUGAL...OK

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Desayunar en la cama era una de esas pequeñas cosas que le daban un enorme placer.
Fermín se quedó pensativo, escapó por la ventana.
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Cuando volvió a beber otro trago de café, lo sintió tibio, sobre ello, la voz suave de Alba que le preguntaba en que estaba pensando.
Inmediatamente volvió a ubicarse en tiempo y espacio y esbozó una sonrisa a la mujer que lo miraba atenta desde los pies de la cama.
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Le retiró la bandeja y se desplazó sobre el colchón en cuatro patas con movimientos y una mirada indudablemente sugerente.
Fermín miró el reloj y vio que aun había tiempo, se salió de bajo las sabanas e invadió a Alba por la espalda en tan solo unos pocos minutos.
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La conversación que sobrevino después de que él acabara, y exhausto apenas pudiera con su voz, fue la misma que se daba entre ellos ya por tercera o cuarta vez.
El: No te enamores de mi Alba.
Ella: Ya me lo dijiste.
El: OK.
Ella: Ahora sigue la parte en que me recordas que sos casado y que tenés un hijo con la actual y otro perdido por el mundo con una mujer que ya ni sabés por donde anda.
El: Obviémosla entonces, todo está mas que claro.
Ella: Clarísimo, como que tampoco sabré cuando vuelvo a verte por acá.
El: Así es.
Ella: No me gusta pero OK, por ahora todo va bien así.
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La ducha, la charla del tiempo, de cómo sigue el día, trabajo, sin demasiados detalles. Un beso dulce de despedida y él a su vida y ella a la suya.
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Alba se terminó de arreglar luego que Fermín se fuera, llamó por teléfono a un taxi y salió.
Mientras viajaba hacia su trabajo recibió un mensaje de Fermín: “Sos hermosa”.
Se le dibujó una sonrisa en la cara.
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El taxista la miró por el espejo retrovisor y le dijo:
- Algunos hombres saben hacer felices a las mujeres con poco, yo a la mía si no le llevo un mango, me gruñe.
- No se crea.- le contestó.
- Si, esos bien hijos de puta que con un mensaje de texto las dejan contentas.
Alba lo fulminó con una mirada agria.
- Perdón, OK, me callo la boca.
- OK.
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jueves, 23 de julio de 2009

Mas del mar

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La playa es una mujer desnuda.
Piel de arena.

El mar, un hombre.
Lenguas de sal.

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Imagen Google




miércoles, 15 de julio de 2009

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Eva delira instantes.

Camina lugares inciertos.
Delira noches,
tardes irreverentes.

Eva respira,
el aire embiste su castidad,
y la desnuda a la luz del día.

La vida la fecunda
en remolinos de cielo,
la acoge en su manto de tierra,
la baña de mar.

Eva se siente viva.

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Foto Google



domingo, 12 de julio de 2009



Los abrazos

fortalecen

sostienen

dan aire

igualan

curan
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Son necesarios.
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Me suelto para volver a abrazarte
cada uno de los dias que quieras volver.






domingo, 5 de julio de 2009

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Noches de zapatos rojos,
de suspiros largos
y pasos cortos.

Noches de tejados,
de falsos durmientes,
de acabar
surcando sabanas ajenas.

Noches que amanecen
cuando aun pende la luna,
de vestirse sin palabras
y volverse descalza.

Ganas de que el vacío
sea todo el contenido,
Y que más allá del polvo,
solo quede polvo.


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miércoles, 1 de julio de 2009

Sociedad Conyugal... Mejor, no ver.

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-Pensá María, pensá! - se repitió mientras se forzaba por hacerlo.
Volvió a increparse:
-Pensá mujer!! Con la cabeza, se fria.

Caminó como perdida por su misma casa, de cuarto en cuarto, apretando los puños y maldiciéndose por sentir pena por Fermín.
Aceptó que su proceder no estaba siendo bueno. Que necesariamente debía dejar de engañarlo, que era posible y que su fortaleza se lo permitiría.
Veinte años de matrimonio y un hijo eran una razón lo suficientemente contundente como para tomar una determinación y cumplirla.
-Todo tiene que volver a ser como antes- se dijo complacida con ella misma.

Salió a caminar, después tomó una clase de guitarra como cada lunes, llenó un chango de mercadería en el supermercado, fue a clase de portugués y mas tarde fue a ver a su médica.

Sin animo de volver a su casa y convencida que su determinación de la mañana bien valía que se hiciera un regalo, entró a una zapatería.
Dos pares de botas y una cartera, le darían a ella y por lo tanto, también a Fermín, muchos menos dolores de cabeza.
Pensó en comprarle algo a su esposo, pero debía ser algo de poca importancia de modo que no lo hiciera pensar que el mismo, tuviera que ver con una “agachada” (se rió sola mientras se formulaba esa palabra), justo ahora que ella estaba decidida a terminar con la aventura que había iniciado.
Le compró dos pares de medias. Satisfecha, volvió a su casa.

Al abrir la puerta el mutismo del espacio, las cosas muertas, observadoras cómplices de los días, le ofrecieron un impacto de hielo. Tuvo el deseo de volverse, de no entrar, pero no había ningún lugar a donde ir que le provocara satisfacción, se encontró en silencio, a solas con ella misma y le resultó insoportable. Había sentido un alivio ficticio, y la realidad, mas allá de los caros paquetes que pendían de su mano, se le impuso.
Se sintió llena de angustia, insatisfecha, aburrida y le ganó la desesperación.

-¿Qué todo sea como antes?- se dijo
-Eso es una mierda-se contestó- una verdadera porquería- enfatizó.
Sacó el celular de su cartera y escribió: “Estoy sola, te espero en media hora”.
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jueves, 25 de junio de 2009

Blog "COCHINO"



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Atención, usted acaba de ingresar a un blog “cochino”.

No se muy bien lo que quieren significar cuando me lo dicen, pero a juzgar por lo que aquí se ve, se lee y se escucha, tal adjetivo debe querer decir, que algunas imágenes ligeras, o absolutamente desprovistas de ropas, algunos escritos abiertamente eróticos, sexuales, corrompidos por la infidelidad de los personajes, deseosos de vivir a su manera y como pueden, corresponden a “cochinadas”.

Aquí habita la gente de carne y hueso, la mentira cotidiana, los dolores por ellas, las vidas profundas de quienes abundan en el cemento rugoso en que estamos plantados, las miradas profanas y de las otras, y mis mas enormes pasiones vividas, sobrevividas e imaginadas. Mis ganas.


Advierto entonces, a quien esté libre de tales cochinadas, que este blog revive cada día, y del mismo fango.

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domingo, 21 de junio de 2009


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Sangre vital,
fluye en ríos.

Torrente espeso
Interior que quema.

Lecho que nace
y en el mismo lugar,
muere.

Rojo demente
que rayas demonios,
que abrazas en brasas
mi cuerpo caliente.

Vida,
La sangre mía,
surca tus venas.
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Pintura: Montserrat Guidol
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jueves, 18 de junio de 2009

Cada noche de luna

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No pude dejar de mirarlos mientras se desnudaban. El la tomó despacio, le fue quitando las prendas una a una, ella desnuda, parada, descalza, le quitó las suyas y lo abrazó por la espalda. Estaban como ausentes.
Los ví moverse tibios en el frío, entre las escarchas de una plaza noctámbula, bailaban sin música, o yo no la escuchaba.
Parecían alados, ángeles negros caídos de algún lugar lejano.

El tren de las 23 hs, pasó agitando los durmientes de la estación Carranza, y cuando miré al gigante de hierro, romper el aire helado de la noche de luna clara, un relámpago blanco se elevó hacia al cielo, como un destello eterno que dejó la tierra quebrada.
En el suelo, las prendas vacías se mojaban, cuando dejé de verlos, perdiéndose en el infinito, un aguacero inundó la plaza.

Aún sus almas vienen a amarse, cada noche de luna, en la misma plaza, junto al banco que ya nadie ocupa, hasta que el tren de las 23 horas, una vez mas, e inevitablemente real, se los lleva a ninguna parte.

Pintura: EMIL SCHILDT

sábado, 6 de junio de 2009

Te VoY a PaRiR

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Te voy a parir,
En letras
En versos
En parrafos enfermos.


Te voy a escribir el alma,
Te voy a desnudar entero.
Te voy a amar
Ufana
Cansada
Atenta
Para que de este amor
Nazcan paginas en versos.


Te voy a pintar
De los colores
Que el humo me dicte,
Dorados
Azules.
Ebano de dura corteza,
De profundas raices,
De ramas breves.


Te seguiré escuchando
En la música que bailamos
Entre las sabanas.
Te seguiré viendo
En cada rincón de mis antojos,
Oliendo en cada cuello
En cada abrigo de otros.
Te seguiré esperando
En cada encuentro ajeno,
Hasta parirte pronto
En paginas blancas
llenas de polvo.
Polvo gris de una mina apurada.
Grafito gastado
De palabras insinuadas en tu mirada.

Te voy a parir
A costo del tiempo,
El sudor
y las lagrimas,
y serás letra
canción y poesía
de un libro parido
a la luz de pocos dias.
Apenas un invierno
Que murió herido
Al llegar la primavera.

Te voy a parir
Dar a luz
Gritarte
Gemirte
Hasta que una vez parido,
Por fin te conviertas
en la tapa oscura de un libro.

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domingo, 31 de mayo de 2009

El Escritor y La Maga - Agua Salada -

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El otoño castaño acurrucó las benditas horas de amor.
Sobrevino la ternura, las lágrimas aún eran perlas.
Quedaron tendidos en un abrazo mudo, hondo, interminable.

Respiraron el aire que los acunaba.
Los ojos de la Maga, como dos extremos luceros, no querían cerrarse, temiendo que un solo pestañeo la dejara nuevamente sumida en la ausencia.
El no quiso abrirlos, temiendo el hechizo de los luceros negros. Ell amor se le había hecho batalla.

Envueltos el uno en el otro, permanecieron así, entre la tibieza y los perfumes salvajes de la piel.

Los cuerpos fueron poniéndose fríos, las perlas se fueron haciendo agua salada.
De pronto un viento huracanado ensordeció el espacio que fue cayendo en la realidad.
Ella cerró sus enormes ojos, a cuenta que el sueño iba llegando a su fin.
El escritor los abrió, miró fijo hacia la ventana y vió la tormenta celosa que cubría el cielo, que se les metía entre relámpagos, en las mismas manos que hasta hacía un rato, eran caricias de luna.

Se abrigó furioso y saltó de la cama.

Los cuerpos se hicieron nuevamente llagas.

Con el dolor hecho puñales abandonó una vez mas la esperanza de que aquello fuera posible.

Solo el más inusitado y rugiente sexo los unía.
Solo sexo.
El deseo más exuberante, infinitamente único.
Lo sabían, se lo habían confesado.
Luego, todo era tempestades.

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lunes, 25 de mayo de 2009

SOCIEDAD CONYUGAL


Sirvió dos copas de vino.

Se sentó en la banqueta alta, del otro lado del pasa platos, y desde allí la observaba cocinar.

Le gustaba verla moverse despacio, recorrerle las formas con la mirada.

El hablaba, ella no lo escuchaba.

En el mismo tono en que venía relatando la tarde de póker en el club, con sus amigos de siempre, le tiró, en una bocanada, su recelo masticado entre dientes.

Ella reparó en el giro del relato y comenzó a prestarle atención.

- El tipo casi se tira sobre el auto cuando yo estacionaba cerca de la esquina de su negocio. Miraba insistente, supongo que el reflejo del sol no lo dejaba ver con claridad que era yo quien conducía.

Tomó un trago de su copa sin quitarle la vista de la espalda, atento a cada movimiento de su mujer.

- Creo que se confundió creyendo que eras vos quien iba al volante, ese tipo quiere cojerte.

“Ya lo hizo”- pensó ella.

- No quisiera ni pensar en la posibilidad de que pueda pasar algo, si es así, acá termina todo, si solo me comentan algo, si se te acerca…

“Ya está terminado entonces”

- Tenés algo para decir?- Le preguntó mientras le acercaba la copa de vino y le rozaba el cuerpo de manera poco sutil.
- Prefiero no hacerlo, de decir algo, debiera decirte que me ofende el solo hecho que lo pienses.
Tomó lentamente la copa que el le entregaba y fue metiendo su pierna entre las de él, profundamente, apretada, rozando su entrepierna.
Manejó la mirada.

Transportó la sensación mas helada al mas pavoroso calor, usó su mano libre para pegarlo a su cuerpo.
El hombre no se resistió, solo la dejó hacer.

Y ella lo hizo todo, no le dejó momento de lucidez, lo aprisionó sin piedad hasta el agotamiento más torturante. Sabía que eso bastaría para concluir el tema.

Por lo menos por un tiempo…
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domingo, 17 de mayo de 2009

De "El Escritor y La Maga"


Ni un minuto antes, ni uno después.
Volvieron a encontrarse el alma.

Ella cerró los ojos. Su cuerpo se brotó de escamas de plata, al volver a sentir el olor de su piel. Se hizo pez. Se le ahogó la boca, de desear un beso, se inundó completa y se hizo blanca, nacarada, transparente. Se hizo tersa, dócil, frágil. Se hizo estela de agua para envolverlo. Se hicieron perlas sus collares de lágrimas.

Abrió los ojos y lo vió allí.

El cerró los suyos. La sintió liquida, suave, blanca, bañando su contorno con el agua de su boca blanda. Se le hizo calor el cuerpo, que se fue encendiendo del color del cielo. Se derritió su corteza de ébano, se hizo sedal para el collar de sus pechos, transformándose su piel en urgencia.

Abrió los ojos y la vió allí.

Después de tantas lunas y tantos soles, se hallaron, se miraron, se respiraron con las ganas mas profundas, con el deseo mas voraz y cansado.

El espacio atónito.
El tiempo asustado por el vértigo de los latidos.
Las paredes blancas se retiraron, se recostaron en el horizonte y el cielo de afuera se les metió tramposo entre las manos, que agitadas por la pretensión de tocarse, convirtieron las caricias mas mansas en desmoronados vientos.
Se les abrieron las pieles y las llagas mas grandes se desvanecieron, el roce se hizo música y ambos cayeron llenos, al beberse el aire del que aun eran dueños.
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Imagen: Olga Sinclaire
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martes, 12 de mayo de 2009

LOLA - Hombres perros - Final



Un bodegón oscuro y tan procaz como la misma noche, atestado de humo y voces roncas, le abrió las puertas.

La música sonaba desparramada en el ambiente.

Lola se detuvo firme, sosteniendo su corazón agitado, simulando no registrar las miradas ajenas.

Lo buscó.

Reparó incomoda en que no sabía a quien buscaba.


Su metro setenta le permitió ver mas allá de la marejada de almas, consustanciadas en su humo, la música suave y sugerente.

Divisó al final del lugar un conjunto de mesas deshilachadas.


Llegó hasta allí tomándose su propio sudor, perfumado aún a maderas frescas, ataravesando los cuerpos extraños. Recorrió el espacio con la mirada.


Un “perro” sentado en una silla que pendía de las dos patas traseras, hamacándose hasta apoyar sobre la pared descascarada, la miró.


Ella lo adivinó. Fijó su vista en él a la espera de alguna señal, mientras intentaba reconocer en su cara, algún rastro que le dijera que era el ejemplar que ella había imaginado.


El tipito pareció perder el color de su rostro mientras recorría impávido toda la anatomía de esa mujer, y reparaba atónito, en la postura erguida que la mostraba tan segura, calzando impecable aquel escote profundo.


Ninguno se movíó del lugar, él bajó la vista y ajustó la silla al piso. Lola comprendió.


Se acercó lentamente, se paró frente a él y quedó a la espera de que la mirara. Cuando tras sentirse presionado, lo hizo, ella puso la rosa que aún traía en su mano sobre la mesa, y después de penetrarlo con su mirada, giró vehementemente y se alejó de allí.


Parecía que la noche se había terminado antes de empezar...


... pero la música cobró existencia, Lola se enredó a ella y bailó a solas con el angel de su soledad.


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jueves, 7 de mayo de 2009

LA MAGA - Dibujando Deseos -

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La Maga sintió una repentina pretensión de ser acariciada.
Se tiró de espalda sobre la arena, mirando al cielo contagiado de los colores del mar.

Sus brazos tomaron su cuerpo, en completa soledad, entregada al espacio breve de su curvado contorno.

Se animó y sintió.
Caricias, miel en los labios, perfumes azules.
Suspiró agitada.

A ciegas, entrando y saliendo de la escena tibia, suave, sorda, confundida por las sensaciones y el deseo que crecía.

Abrió nuevamente los ojos.
Allí nuevamente, el mismo cielo.

Prefirió alejar sus pensamientos, se incorporó en el afán de salirse de ella misma, de la imagen que la encandilaba y del calor de su cuerpo.
Tomó su lámina, sus lápices y comenzó a dibujar el atardecer, tal cual lo sentía en su piel.
Un sol, que como un gigante botón incandescente, se iba metiendo tras el horizonte de un mar sumiso y seducido por su imponencia.
Sus trazos más sensuales opacaron de grises semejante paisaje.

Unos minutos mas tarde volvía hacia la casa. Pasó por la sala y besó, algo ausente, al escritor que la esperaba.
Siguió hacia el cuarto, se desnudó y preparó el baño para una ducha.

El Escritor fue tras sus pasos.
Algo que vió sobre la mesa lo detuvo.
Tomó la lámina que había dejado La Maga. Tras verla, desvió la vista hacia la ventana y vio como el sol iba cayendo, a solas, sobre el pliegue infinito entre el cielo y el mar, al igual que en el dibujo.

Entró al cuarto de baño, y tuvo un claro registro del sobresalto de La Maga al verlo aparecer.
Ella estaba lejos de allí, y él, que miraba su alma, lo supo.
Sintió deseos de traerla nuevamente a su lado.
Se fue acercando, mirándola fijamente a los ojos, sabiendo que su mirada la cegaba.
Y no fue distinto a otras veces, La Maga solo necesitaba sus ojos para sentirse claramente hipnotizada.

Se mezclaron entre la espuma y el agua.

El Escritor la fue emborrachando con sus manos, con su cuerpo, hasta sentirla como una tela delgada deshaciéndose en sus manos, hasta volverla suya.
Quiso saber donde estaba.
Ella dada a él, cerró los ojos y como aturdida de su propia voz, le contó,”- Una mujer pequeña, descalza, vestida de blanco, con el pelo enmarañado por el viento, caminando por la orilla del mar.
Una mujer dibujada en mis deseos.
La imagino como la espuma, suave y blanca. Pequeña y coronada de azabaches, sentí que sus manos acariciaban mi espalda. Todo fue perfume a lavandas.
Una mujer clara, una mujer mar, colmada de algas azules, húmeda y cálida”

El Escritor sintió un calor poderoso y súbito, una extraña perturbación en la que se sumergió su mente y su cuerpo.

Era la misma mujer que él había visto en la lámina, tal vez la misma que aquella tarde, rondaba en su ventana.

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jueves, 30 de abril de 2009

Desborde

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Recorre mis orillas,

desborda mis caudales.

Hazme húmeda de prisa.
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Atraviesa mis fronteras,

que tu locura y mi locura

todo lo traspasen.


Esta noche.
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martes, 28 de abril de 2009

LOLA - Hombres Perros -

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Viernes por la noche, una calle oscura y sorda de una capital que fue quedando vacía.

Lola subió el cuello de su abrigo, se soltó el pelo azabache y lo removió con su mano. Merodeo con disimulo su aspecto, sus botas negras y su falda corta, todo en orden, medias oscuras, perfume a maderas.

Había aprendido a caminar a solas, con la mirada segura y el porte ajustado.
Sabía que a los perros no había que demostrarles miedo, usaba la misma formula para mirar a los ojos, a los hombres perros, a los inmundos verborrágicos porteños, de mala espina.

Cuando bajó la vista, que había fijado en la luna caníbal, que acompañaba jugosa su marcha, encontró ante sus ojos, una rosa roja de tallo largo, pendiendo de un brazo que detuvo su paso.

Sus ojos afilados calaron a los del hombre dueño de aquel brazo extraño, y sin abrir la boca, solo con su vista lo mordió duro.

El tipo amedrentado por la sanguinaria mirada, dijo: - Solo quería regalarte una.
Lo vió aliviada, vendiendo ramos de rosas rojas entre los autos.

Lola levantó la flor que había caído al piso y siguió. Aminoró la marcha tratando de poner a mínima su corazón acelerado.

Ya faltaba poco.

Un bodegón oscuro y tan procaz como la misma noche, atestado de humo y voces roncas de ginebra, le abrió las puertas.
Un jazz agónico sonaba desparramado en el ambiente.
Se detuvo firme, sosteniendo nuevamente su corazón agitado, y simulando no reparar en las miradas ajenas que la hacían sentir una forastera.
Lo buscó.
Reparó incomoda que no sabía a quien buscaba.

Buscaba a un desconocido.

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domingo, 26 de abril de 2009

La Maga

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La Maga se recostó sobre el marco de la ventana, la mirada quieta y el alma absorta.
Se desparrama ante su vista, la playa, el mar, verde, infinito.

Ve pasar a una mujer vestida de cielo, dejando pequeñas huellas sobre la arena húmeda.
La espuma del mar le baña los pies descalzos, el viento blando, arremolina su pelo, que la sigue como una estela por detrás.
El sol la pinta dorada.

La Maga se sorprende estremecida ante aquella imagen. Suelta un suspiro de placer al sentirse acariciada, sus mismas manos la recorren toda, tibias, tímidas.

El Escritor entra silencioso al cuarto. Cerró la puerta tras de si y quedó mudo, inmóvil, viéndola desnuda, viéndola mirar.
Por detrás, la playa desierta.

La vió tocarse, acariciarse, con sus manos como alas.
Enigmática, ajena, lejana. Escuchó sus suspiros.

Atraído por su sensualidad, comenzó a acercarse, lento, callado, con miedo de romper el encanto.
Ella sintió su proximidad.
El, conquistado, mareado, se hundió en su cuello.

El amor se puso bravo y una ola agitada los volteó al piso.

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Imagen: Karol Bak

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miércoles, 22 de abril de 2009

Ritual de una noche de sexo

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Llegar.
Sentir la caricia propia.
Que suene jazz y dejar el cuarto a media luz.
Tirar los zapatos
y pisar descalza.


Quitarse la ropa, que como restos muertos van quedando a cada paso.

Abrir la ducha y quedar solo vestida de vapores y olores. Incienso dulce.

Un cigarrillo y mil ceniceros.
El espejo empañado y una figura desnuda de espaldas.
Pies pequeños solos, lentos, disfrutados.
La música sigue sonando.
El agua caliente corriendo sobre la piel cansada.
En la cara.
Espuma, cubriendo cada cicatriz, cada surco sinuoso, cada curva, toda la orilla. Toda blanca.
Alguien entra a modo de mensaje por un teléfono tirado, abandonado, sobre el sillón de cuero. Allí queda. Olvidado, no necesario, extraño.


El agua vuelve a desnudar.
Húmeda, corta el aire denso de aromas, dejando huellas mojadas.


Y Solo deja entrar, por la única ventana, a la luna plateada que brilla en su piel de nácar, que se atreve tímida a meterse en su cuerpo de mano de sus manos, allí tirada en el mismo sillón que aún llama.
La noche no necesita mas nada.
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lunes, 20 de abril de 2009

Hubiera amado a esta Mujer

Janis Joplin

En su grito despiadado.
En sus noches de sombras.
Entre vasos y copas.
Entre sus nubes y vuelos.

Borracha de su voz,
la hubiera amado.

Pero no hubiera podido
siendo princesa.
Me quito las sedas
Los tules y coronas.
Los cambio por noches
de su voz de viento.
Reina!
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Pinchen la imagen de ella que está a la derecha. Eso escuchaba, mientras imaginaba "Sin Ropa"

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domingo, 19 de abril de 2009

A Solas

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Por favor no moleste
Mujer sola.

Meciéndose,
despacio,
alada,
libre.
Sin ropas.

Los brazos al cielo.
Un grito hondo.
Sin nada.
A solas.
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Janis Joplin


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Para empezar...

BLOG EN CONSTRUCCION

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BUSCANDO LA HUELLA
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