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- ¿Quién fue tan oportuno como para interrumpir tu orgasmo?- preguntó Martín desde el baño.
- Mi marido- contestó María desde la cama.
- Ah! Bien, deberíamos pensar que es el único que tiene derecho a hacerlo, no?... - Martín intentó ser gracioso- Parece que no te causa gracia lo que digo.
- No claro que no y dejame entrar al baño por favor, tengo que irme, Valeria está por volver a casa. Quiero almorzar con mi hija.
Martín se acercó hasta la cama y acarició a la mujer.
- Sos un verdadero placer María… a veces me pregunto cual es la razón por la que seguís casada con Fermín. Supongo que no estás bien atendida, pero vos te empecinas en decir que no tienen problemas en la intimidad… y sabés?, no te creo.
- Eso te pasa por que suponés que la única atención que requiere una mujer es en la cama, y si es así, yo en tu lugar estaría tomando algunas precauciones, no vaya a ser cosa que tu mujer se sienta tan mal atendida como decís que estoy yo.
Se puso de pie, evidentemente molesta y caminó hacia el baño, dejándolo con su mano extendida en el aire.
- Mi mujer está bien atendida, no me compares con Fermín.
- Y yo tampoco debo compararme con ella verdad?- se escuchó la voz de María mezclada con el agua de la ducha.
- No, son diferentes.
- Claro, por que ella aún no te mete los cuernos.
Los dos se vistieron en silencio. Revisaron la habitación, atentos a no olvidarse nada, y salieron al garaje para subir al auto. A esa hora del día el hotel tenía apenas un par de habitaciones tomadas y no corrían riesgo de que los viera algún conocido del pueblo, que como ellos, debían viajar unos kilómetros para ir en busca de una tramposa intimidad.
En veinte minutos estarían de vuelta en el pueblo.
- Creo que estuve mal, a veces hablo de mas.- Martín se mostró arrepentido por sus últimos dichos.
- No dijiste mas que lo que pensabas, no puede ofenderme por eso, solo me doy cuenta que no entendiste nada.
- No te enojes María, la pasamos bien juntos…
- Tranquilo Martín, todo está bien, es inevitable que nos vayamos conociendo, y que pasen estas cosas. Dejame en la quinta de Paula, agarro mi auto y me voy a casa.
- Muy bien señora, así se hará.
Diez minutos después y tras haber tomado las reservas necesarias para que nadie la vea descender del auto de Martín, María se encontraba dentro de la quinta. Caminó hacia la casa, abrió la puerta, entró y desapareció en la oscuridad del interior.
Paula abrió las ventanas para que entre la luz del mediodía a la casa, miró a María a la cara y sin demasiado preámbulo le preguntó a que se debía ese ceño fruncido cuando se suponía que volvería esplendida de satisfacción.
- Es como todos, no entendió nada. Piensa que le meto los cuernos a Fermín por que soy una insatisfecha sexual.
- Y a vos que te importa lo que él piense, no me vas a decir que te estas enamorando de ese tipo, no?
- Pensé que era distinto y que me entendía cuando le hablaba de lo que me pasaba.
- y que le dijiste que te pasaba, si se puede saber?- Preguntó Paula manejando sutilmente su habitual ironía.
- Que Fermín es el mismo hombre que hace diez años atrás, que no me acompaña, que no puedo hablar de nada con él, que no tenemos nada que compartir más que criar a Valeria.
- ¿Qué mierda tenés que hablar de tus cosas con él?- Preguntó Paula subiendo el tono de voz y mostrando su disgusto repentino.- Es un tipo casado que no debe tener mas intensión que tener una aventura con vos para mantener saludable su matrimonio, para él es como tomar un jarabe para la tos, después duerme tranquilo al lado de su mujer, que además también duerme tranquila por que tiene un marido satisfecho que no le rompe las bolas.
María se quedó callada, sacó de su bolso las llaves del auto y se despidió de su amiga.
- No te equivoques María, los hombres saben muy bien como separar el amor del sexo, ellos lo hacen con naturalidad, siempre lo hicieron y lo tuvieron permitido y hasta indicado, las discapacitadas a ese respecto somos muchas mujeres de nuestra generación. No te enamores de Martín, si?
María cerró la puerta tras sus espaldas y el sol del mediodía pegó fuerte en su cara.





